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Antonio Altarriba y Keko

Yo, Loco

27.02.2019
Vivimos en un mundo en el que no somos dueños de nuestros gustos ni de nuestras aficiones. Es muy posible que no seamos dueños ni de nuestros propios pensamientos y, por supuesto, no somos dueños de nuestras patologías. Bajo esta premisa regresan Antonio Altarriba y Keko con Yo, Loco donde vuelven a llevarnos a la Vitoria más oscura para mostrarnos, esta vez, lo débil y manipulable que es nuestra mente.

Todos sabemos que la industria farmacéutica es uno de los negocios del siglo. La teoría dice que las farmacéuticas están aquí para tratar y prevenir cualquier tipo de dolencia física y mental, pero al parecer eso no es suficiente. O es demasiado... ¿De qué le serviría a una industria que se nutre de la enfermedad, erradicarla?
Al parecer, la solución a este problema es sencilla: hay que asegurarse de que siempre existan enfermos, y si no los hay, habrá que crearlos… Puede ser difícil hacerle creer a alguien que tiene dolor de estómago cuando no lo siente, es más fácil hacerle creer que es su mente la que no funciona correctamente.

A esto y mucho más nos lleva Altarriba, acompañado del oscuro dibujo de Keko, en el segundo volumen de la «trilogía del yo», que iniciaron con Yo, Asesino. Es cierto que una historia no es la continuación de la otra, pero suceden en la misma ciudad, Vitoria, donde se cruzan personajes del mundo en el que un asesino mata por amor al arte, o del mundo en el que los locos podrían ser los más cuerdos porque, en realidad, no son dos mundos, son todos parte del mismo. El mismo enfermo y oscuro mundo.

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