Saltar a: Contenido � | Pie de la página � | Menú principal �


Buscar en el blog:

Francisco de Holanda

Diálogos de Roma

18.01.2018
A pesar de ser tan solo un adolescente Francisco de Holanda despuntaba ya como miniaturista en 1538, lo que le llevó a Roma, ese mismo año, en misión diplomática para ilustrar diversos edificios emblemáticos de il bel paese que, a su regreso, sirvieran de referencia en la corte del monarca Juan III. En el tiempo que estuvo allí no solo cumplió con la tarea encomendada sino que tuvo la ocasión de conocer a Miguel Ángel cuyas conversaciones plasmaría en sus Diálogos de Roma.
 
Estos diálogos son, por un lado, un testimonio histórico que refleja la frenética actividad artística posterior al sacco de Roma y, por otro, un documento único que recoge las opiniones de Miguel Ángel sobre la pintura y el resto de las artes. Son dos las cuestiones que se abordan principalmente: la superioridad de la pintura sobre el resto de las artes y, en consecuencia, el nacimiento de la figura del genio. El pintor es considerado un ser celestial dotado de un extraordinario talento capaz, solo él, de recrear el mundo de manera divina. Esto exige un reconocimiento, tanto económico como social, que nunca alcanzaron los artistas medievales y que en la Roma manierista esta encarnado precisamente en la figura de Miguel Ángel al que oportunamente apodaron Il Divino.
 
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra "Política de cookies".

Saltar a: Contenido � | Pie de la página � | Menú principal �