Diario de lectura
Blog de La Central

Notas y reflexiones de nuestros libreros sobre lecturas, reediciones, novedades, proyectos editoriales y otros acontecimientos relacionados con el mundo del libro y las humanidades


  • Chris Ware
    Fabricar historias

    Alberto García Marcos

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    A Chris Ware (Omaha, 1967) parece que hay que descubrirlo en este país cada cierto número de años. En 2000 se publicó Jimmy Corrigan, en 2009 Catálogo de novedades ACME y finalmente, en 2014, se edita Fabricar historias. Acostumbra a publicar en Norteamérica números de su serie ACME Novelty Library con entregas de series en curso, y cuando estas series concluyen edita los recopilatorios que llegan a nuestro país. Así, mientras aún continúa la serialización de “Rusty Brown”, en 2012 Ware daba por terminada la intraducible –por polisémica– Building Stories y publicaba el preceptivo libro recopilatorio. ¿He dicho libro? Fabricar historias está más cerca del artefacto artístico que del libro al uso.


  • Harvey Pekar
    Cleveland

    Toni Mascaró

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    «Sí, hubo muchos días buenos...». Así empieza Harvey Pekar Cleveland, su obra póstuma, un homenaje a la historia de la ciudad de Ohio donde vivió toda su vida y, como siempre, una pequeña excusa para hablar de sí mismo. Pekar presenta su ciudad natal a través de miles de datos interesantísimos y detalles fascinantes, empezando por un repaso al nacimiento de la historia de Cleveland a finales del siglo XVIII, pasando por el prometedor crecimiento de la ciudad, para acabar hablando de la decadencia de la urbe industrial en el siglo XX. Pero los mejores momentos del cómic empiezan cuando Harvey habla de su relación con la metrópoli.


  • Sammy Harkham
    Todo y nada

    Mireia Pérez

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    Sammy Harkham (Los Ángeles, 1980) suele llevar barba y sombrero y dibuja tebeos en los que aparecen golems o desiertos. Supongo que puede permitirse hacer este tipo de cosas porque es judío, ha crecido en Australia y además puede presumir de ser un grandísimo historietista.


  • Pratt y Maltés. Una dualidad indisociable

    Mireia Pérez

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    Nadie duda de que Hugo Pratt es el gran maestro por excelencia de la novela gráfica histórica. Dibujante y narrador virtuoso, influenció prácticamente a la totalidad de los autores de tebeos que venimos leyendo desde los años setenta hasta hace bien poco. ¿Quién no conoce a Corto Maltés? El marino creado por Pratt saltó la barrera de lo meramente tebeístico y se convirtió pronto en un icono romántico, superando con creces la fama del resto de la obra del autor.


  • Encarant el desamor

    Marta

    Segurament estic començant la casa per la taulada, però celebro i reconec com una bona idea editar aquestes tres novel·les d'Elena Ferrante juntes en un sol volum. I el títol és encertat: Crónicas del desamor.

    Son tres obres on l'estat de desassossec i trencament d'una dona l'arrossega a recorrer -com si d'una investigació pocial es tractes- els seus lligams familiars i amb si mateixa per admetre mentides, incapacitats i desconcerts, únic camí per posar en evidència el desencaix entre el que som, el que pretenem ser i el que s'espera que siguem. Amb una prosa destilada i crua, sovint envoltada d'una atmòsfera miratgesca, l'autora ens ve a dir que no cal que ens amaguem dels aspectes més ingrats que ens conformen. Ferrante, siguis qui siguis, gràcies per fer-nos veure amb la teva ficció, que hem d'apendre a conviure amb les nostres sortides més irracionals.


    Elena Ferrante Crónicas del desamor


  • Sobre punctums y otras revelaciones

    Laia Quílez

    Anoche, releyendo La invención de la soledad, para mí uno de los mejores libros de Paul Auster, me topé con uno de esos fragmentos iluminadores que, como por arte de magia, se convierten en la llave que abre otros textos, otras intimidades escritas en otro tiempo y desde dispares latitudes. Se  trataba del pasaje en el que el protagonista y narrador –un personaje, por otra parte, que bien puede identificarse con el propio autor de esta ‘novela familiar’– descubre varias fotografías de su padre, un conjunto de instantáneas sobre cuya existencia hasta entonces él no tenía conocimiento. Tras observarlas con detenimiento, el escritor reconoce que «el hecho de que muchas de estas fotografías eran totalmente desconocidas para mí, sobre todo las de su juventud, me daba la extraña sensación de que lo veía por primera vez y de que una parte de él comenzaba a existir ahora. Había perdido a mi padre; pero al mismo tiempo lo había encontrado. Mientras mantuviera aquellas fotografías ante mi vista (…) sería como si estuviera vivo, incluso en la muerte».