Diario de lectura
Blog de La Central
-
Viernes 20 de mayo de 2011
Historias fálicas

Leo con cierta indiferencia en un periódico de esta semana que el Jardín Botánico de Berlín acoge una muestra tan rara como efímera de Amorphophallus titanum, cuya altura es de 1'99 metros. Sin embargo, no es necesario ir a Berlín para poder contemplar semejante portento. A menudo se nos escapa la riqueza de nuestro propio patrimonio. En la Real Academia de Ciencias de Barcelona, sita en el número 115 de la Rambla, se encuentra un formidable ejemplar de Phallus impudicus, que supera los dos metros de alto, petrificado mediante un procedimiento hidrolítico. Su descubridor, el ilustre barcelonés Amadeu de Montpalau, lo halló en los alrededores de Pratdip, en la comarca del Baix Camp, durante una famosa expedición anticarlista y lo trajo a la capital del Principado para que fuera objeto de estudio y de admiración. Según una crónica de la época, ya Francesc Castelló de Malla había encontrado uno de dos palmos y medio en Vic un siglo antes (s. XVIII). Por desgracia la precariedad de los medios científicos impidió su conservación. Para una descripción detallada y brillante del hallazgo de Montpalau remitimos al capítulo VI, segunda parte, de la Naturalis Historia, no de Plinio, sino de Perucho. Imprescindible la visita al Templo de las ciencias barcelonesas, el único de raíces verdaderamente ilustradas.

