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Della Porta, Giovan Battista

Fisiognomía II

Disponibilidad
  • La Central de CallaoInmediata
  • La Central del Museo Reina Sofía4 / 5 días
  • La Central del MUHBA4 / 5 días
  • La Central del Raval4 / 5 días
  • La Central (c/Mallorca)4 / 5 días

Este volumen cierra la publicación de la Fisiognomía, que constaba que constaba en 1586 de cuatro partes y que Giovanni Battista Della Porta (1535-1615) amplió a seis en 1601. El término physiognomonia-según el filósofo natural-viene a significar ley de la naturaleza, y "alude al hecho de que, a través de cierta norma u ordenación de la naturaleza, a una determinada forma del cuerpo le corresponden determinadas cualidades del alma". Su minucioso análisis constituye un intento moderno de fundamentarlo racionalmente y de precisar las correspondencias posibles entre apariencias corporales y rasgos espirituales.Entre los libros III-IV, aquí recogidos, Porta completa su trabajo fisiognómico anterior. Como "son los ojos la parte principal de las más nobles del cuerpo, y de ellos se obtiene los más importantes signos fisiognómicos", el tercero se centra especialmente en ese rasgo. El cuarto analiza otras cualidades físicas, como el color, el movimiento, el vello o el grosor, que tienen sus correlatos morales. El quinto ofrece un registro de caracteres, a menudo abordados mediante pares opuestos, sin dejar de revisar las cualidades atribuibles a determinados animales, como ya vino haciendo previamente. En la sexta y última parte elige una óptica psicológica distinta: "Hemos mostrado ya en los libros precedentes cómo, por los signos del cuerpo, puede conocerse y revelarse el carácter de una persona, oculto siempre en lo más recóndito de su naturaleza: cosa, desde luego, muy digna de admiración. Pero nos queda por tratar un asunto aún más importante, novedoso y deseable: cómo, una vez que se conocen los vicios ajenos y propios, es posible aprender no sólo a rectificarlos, sino incluso eliminarlos". E incluye además una larga referencia a los sabios y al temperamento melancólico: "los más grandes filósofos están de acuerdo en que la sabiduría se debe más a frialdad que a calor del cerebro, pues observamos a menudo que los melancólicos suelen ser muy inteligentes y, por tanto, parece que la inteligencia sea producto de la frialdad y la sequedad".

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