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Zambrano, María

Claros del bosque

  • Editorial: Ediciones Cátedra
  • Páginas: 280
  • Año: 2011
  • Precio: 11.00 €
  • Tamaño: 11 x 18,5 cm
  • EAN: 9788437628752

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Claros del bosque es uno de los libros esenciales de la trayectoria filosófica de María Zambrano en el que vemos, por primera vez, en marcha su "razón poética". Nadie mejor que la propia autora para presentarnos el significado de esta obra:
"Claros del bosque dentro de mi pensamiento vertido en lo impreso, salvo alguna excepción, aparece como algo inédito salido de ese escribir irreprimible que brota por sí mismo y que ha ido a parar a cuadernos y hojas que nadie conoce, ni yo misma, reacia que soy a releerme. Tenía que suceder por fuerza. Mas creo que el carácter de ofrenda de Claros del bosque a la persona a quien va dedicado en su tránsito tiene que ver en ello, acentuando así el carácter de ofrenda que todo lo que he publicado tiene desde siempre. Nada es de extrañar que la razón discursiva apenas aparezca. Con anterioridad esbocé una ´Crítica de la razón discursiva´ que no podría prometerme que salga de ese estado. Creo, pues, que como libro es el que más responde a esa "idea" hace tiempo formulada de que "pensar es ante todo -como raíz, como acto- descifrar lo que se siente", entendiendo por sentir el ´sentir originario´, expresión usada por mí desde hace años. Y también que ´el hombre es el ser que padece su propia trascendencia´ en un incesante proceso de unificación entre pasividad y conocimiento, entre ser y vida. Vida verdadera, sorprendida tan sólo en algunos claros que se abren en la espesura inicial entre cielo y tierra. Y en el remoto horizonte donde cielo y tierra, ser y vida, vida y muerte se anegan".

-Zambrano, María

"La palabra de María Zambrano más que palabra es voz. Y es voz en su articulación, en su cadencia, en sus silencios. Una voz que discurre como discurre el agua de la fuente por los huertos: dirigida a la raíz sedienta de los árboles frutales, a la carne dormida de la semilla germinadora. Y como el agua, la palabra de María Zambrano pasa, discurre monte abajo, se detiene en los bancales, se escurre por las hendiduras invisibles de la roca. Pues su palabra, su escritura, no la vemos, la sentimos, la respiramos en su fragante humedad y en su movimiento continuo desvelador. Clara, transparente, inmediata a todo aquel a quien el mundo, la oscuridad y la existencia, no han interpuesto un muro irreducible a la luz y a la esperanza. Tierna, pero firme en su recorrer, la palabra de María Zambrano revela, devuelve al hombre a su espacio primigenio y original. Le enfrenta a sí mismo, al ser y al vacío del ser, a la nada y a la totalidad. Pero este cargo que ocupó a las filosofías de la reflexión (a casi todas las filosofías, excepto la platónica), que tenían como objetivo dar cuenta del mundo de la experiencia, fundadas sobre el principio de razón, sólo conducen a la abstracción. El pensamiento de María Zambrano no pertenece a ninguna de estas filosofías, al contrario, su pensamiento nada tiene que ver con aquel de la reflexión. No se trata de la afirmación del yo que ordena el mundo a imagen de su razón, sino de apartarse, ocultarse, olvidarse de sí, delante de la explosión, del destello de una verdad inevitable y dar cuenta de esta verdad por sí misma y en sí misma, olvidando las particularidades diferenciales y negándose, para afirmar la esencia, no del sujeto, sino del Ser, o de aquel aspecto del Ser que se abre al sujeto. Y aquí acontece el despertar, el nacimiento, por el cual el recién nacido se encuentra frente a una presencia infinita, insondable, que estalla en su razón -o en el Universo- y le provoca como un sagrado terror. La afirmación de la presencia del Ser -de la creencia en el Ser- puesto que no tiene aquí ninguna razón exterior que la determine, es absoluta o infinita: la afirmación es, pues, también infinita: será todo, será el propio sujeto que percibiendo se confunde en lo percibido, conteniendo uno y otro la misma identidad, indiferentes el uno al otro, es decir, indiscernibles." Antoni Marí DE LA VOZ, DE LA PALABRA DEL SER-

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