Recorridos
La Biblioteca ideal de... Jorge Luis Borges
Algunos títulos que podrían habitar en los babélicos anaqueles borgeanos
Si existiera la "biblioteca ideal" de Jorge Luis Borges, hacedor de universos poblados de falsas citas, rigurosas etimologías, rebuscados neologismos, sutiles ironías, juegos intertextuales y prolijas enumeraciones, no hay duda de que ésta adquiriría la misma laberíntica disposición y la infinita magnitud que la que genialmente describió en "La Biblioteca de Babel". ¿Qué libros podríamos hallar en sus galerías hexagonales, en sus angostos anaqueles? En primer lugar, es posible que El Quijote ocupara toda una balda, disponible en todos los idiomas y en todas las versiones -la de Pierre Menard incluida, por supuesto. Le seguirían luego los libros que, descubiertos en la biblioteca del padre del escritor argentino, "poblaron mis mañanas y dieron agradable horror a mis noches", como él mismo reconoce en una entrevista: La isla del tesoro, de Stevenson, La máquina del tiempo, de Wells, o Las mil y una noches son sólo una pequeña muestra de ellos. En otro anaquel estaría dispuesto, en alemán, El mundo como voluntad y representación, de Schopenhauer, así como la obra de Heine y de Goethe, un conjunto de obras por las que Borges decidió aprender la lengua germana. Asimismo, su dominio de la lengua inglesa le permitió traducir Bartleby, el escribiente, de Melville, Orlando, de Woolf, o Las palmeras salvajes, de Faulkner, clásicos de la literatura moderna y contemporánea que seguro que podríamos encontrar también en esa "memoria del mundo" que era para él su biblioteca. A esta ristra de autores, cabría añadir el nombre de Allan Poe y de Chesterton, cuyos relatos son fundamentales para entender los cuentos de Borges más colindantes con el género policial -y también con el fantástico.
Sus referentes, sin embargo, no se redujeron a los textos literarios y filosóficos. Como es sabido, Borges fue también un lector compulsivo de libros sagrados como La Biblia y El Corán, así como de diccionarios y enciclopedias, un género que siempre le fascinó y cuyo inventor consideraba que fue Plinio el Viejo, el autor de Historia natural.
Como sus propios cuentos, poemas y ensayos, la biblioteca ideal de Borges, siempre abierta, varía y crece conforme pasa el tiempo y nuevos lectores leen, releen y, con ello, reescriben el fascinante laberinto de su magna obra. La escritura de Dante, José Hernández, Oscar Wilde, William Shakespeare, William Blake, Henri Michaux o Joseph Conrad podría encontrarse entera en sus estanterías. Pero también, y en definitiva, la que ha conformado y conforma la historia universal de la literatura; porque, como él mismo reconoció en su momento, "creo que le debo algo a todos los libros que he leído y sin duda a muchos de los que no he leído pero me han llegado a través de otros. Esto se llama tradición".
Bibliografía destacada
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Poe, Edgar Allan
Cuentos completos (estuche)
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AAVV
El Corán
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Khawam, Rene R.
Las mil y una noches
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Cervantes, Miguel De
Don Quijote de la Mancha
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Stevenson, Robert Louis
La isla del tesoro
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Schopenhauer, Arthur
El mundo como voluntad y representación
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Melville, Herman
Bartleby el escribiente
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Wells, H.G.
La máquina del tiempo
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Plinio Segundo, Gayo (el Viejo)
Historia Natural
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Alighieri, Dante
Divina comedia
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Bi
Bibliografías









